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Para realizar esta salsa de tomate casero se seleccionan los tomates, las cebollas, los pimientos, una picada de almendras y avellanas y se cocina todo a fuego lento, siguiendo una receta tradicional de la cocina mediterránea junto con un chorrito de aceite de oliva virgen extra.Todos los ingredientes provienen de la agricultura ecológica. No contiene aditivos.

Ingredientes: Tomates*, cebollas*, pimientos*, aceite de oliva virgen extra*, sal marina, almendras* y avellanas* *Procedente de la agricultura ecológica.

El tomate casero ecológica destaca por contener vitaminas A y C. Gracias a la presencia de los β-carotenos se forma la vitamina A, la cual es imprescindible para una correcta visión ayudándonos a prevenir enfermedades degenerativas de la vista. Asimismo, en esta salsa de tomate casera, también se encuentra el licopeno, que son los carotenoides responsables del color rojo característico de los tomates. Estos licopenos destacan porque poseen un elevado poder antioxidante, ayudando a prevenir los daños celulares por oxidación.

Debido a su bajo aporte calórico y de grasas, la salsa de tomate se hace un acompañante ideal en las dietas, además de ser un buen alimento diurético que evita la retención de líquidos y favorece la eliminación de toxinas.

El tomate es una hortaliza muy común que esconde algunas propiedades sorprendentes para la salud. Lo mismo ocurre con la salsa de tomate que podemos consumir todos los días. Al consumir la salsa de tomate casera podemos sacar el máximo partido a los licopenos del tomate, así como aprovechar para incorporar otros ingredientes saludables.

Algunos estudios han demostrado su capacidad de prevenir algunos tipos de cáncer gracias a su contenido en licopenos. Pero, qué son los licopenos. Los licopenos son los pigmentos presentes en las hortalizas y frutas de colores rojizos (también violetas y naranjas). Este nutriente es un carotenoide que nuestro cuerpo no puede sintetizar y que solamente podemos encontrar en los alimentos de origen vegetal. Por lo tanto, la única forma de obtenerlo es mediante el consumo de los vegetales que lo contienen.

Una vez nuestro organismo lo ingiere, al cabo de media hora se absorbe en el intestino y se deposita en el hígado, los testículos, la próstata y las glándulas suprarrenales. Los licopenos tienen un alto poder antioxidante, una función que nos ayuda a combatir el daño que nos causan los radicales libres y que provocan el envejecimiento celular.

Como indicábamos al principio, hay estudios que demuestran que los licopenos presentes en el tomate podrían ayudar a prevenir de manera notable algunos tipos de cáncer, en concreto de próstata, pulmón y estómago. También demostraron resultados positivos en casos de cáncer de páncreas, colon y recto, esófago, cavidad oral y mama.

El consumo diario de tomate, además, aporta muchos otros beneficios para la salud, entre ellos un gran apoyo para nuestro sistema cardiovascular, gracias a su capacidad para mejorar la actividad de las células y el uso de las grasas para su combustión. De este modo conseguimos reducir los niveles de triglicéridos y de colesterol en sangre.

Asimismo, los licopenos tienen la virtud de controlar la presión arterial sin alterarla de manera perjudicial, ya que contribuyen a fluidificar la sangre. Son, por lo tanto, muy adecuados para personas hipertensas.

En el caso de las personas que sufren diabetes, el consumo habitual de tomates y otros vegetales rojos mejora la utilización de la glucosa en nuestro organismo. También favorece la función de la insulina y previene algunos síntomas consecuencia de la diabetes, como por ejemplo: La retinopatía, el pie de diabético, la claudicación intermitente.

Como hemos comentado, los concentrados de tomate son la mejor manera de obtener una gran cantidad de licopenos. No obstante, este antioxidante no se absorbe siempre del mismo modo, sino que depende de qué alimento lo contiene y de qué otros nutrientes lo acompañan.

Su absorción mejora de manera notable si lo ingerimos junto con grasas de buena calidad y a temperatura caliente. Por este motivo, la manera más efectiva y saludable para beneficiarnos de estas propiedades es con una salsa de tomate casera, elaborada con aceite de oliva virgen extra y un poco caliente.

Todavía podemos convertirla en una salsa más saludable si le añadimos un toque de pimienta negra y cúrcuma. Así tendremos también un excelente remedio para todo tipo de inflamaciones y dolores.

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